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Washington, DC – Este 15 de abril, el último día para pagar impuestos, las familias ricas pagaron proporcionalmente menos impuestos que una familia de clase media. El típico millonario recibió unos $120,000 del gobierno en el 2007, mientras que una familia de clase media recibió un recorte de apenas $740.
Aunque parezca injusto, el Presidente Bush y los republicanos en el congreso quieren que estos recortes a los más afortunados se extiendan más allá del 2010, cuando expiran.
Los demócratas no solo nos oponemos a extender este beneficio que le ha causado un monstruoso déficit fiscal al país, sino que estamos reformando el código tributario para que sea más justo con la clase media y trabajadora.
Hace siete años el Presidente Bush y el Congreso, controlado en ese momento por los republicanos, les hicieron un recorte de impuestos a los más ricos y dejaron por fuera a los que más lo necesitaban. Esto no solo lastimo las finanzas de las familias de clase trabajadora sino que le ha causado al gobierno un creciente déficit fiscal. Mientras los impuestos de los más ricos fueron recortados, la administración aumentó el gasto en Iraq, donde cada segundo se gastan $4,000. Pasamos de un superávit fiscal de $5.6 trillones bajo la administración de Bill Clinton, a un déficit de más de $3 trillones. O sea, el país tiene la chequera en rojo.
Sin embargo, esto lo estamos cambiando ahora que los demócratas tomamos control del Congreso. En el presupuesto para el año entrante hemos propuesto una serie de rebajas en los impuestos de las familias trabajadoras. Del otro lado de la balanza hemos propuesto no renovar los recortes para los más ricos, recortes que expiran en el 2010. Estos recortes fueron uno de los primeros actos del Presidente Bush en el 2001, de los cuales los beneficiados fueron el 1% más rico de los americanos.
Este recorte a la clase alta es equivalente a todo el presupuesto del Ministerio de Educación. Aun así, el Presidente propuso recortar el presupuesto para la educación de nuestros niños en aras de balancear el presupuesto nacional. Me parece inaudito que a costa del futuro de nuestros hijos y nietos los más privilegiados sean los que se benefician.
Por eso mis colegas demócratas y yo nos oponemos a renovar estos recortes.
Normalmente, el razonamiento para recortar impuestos es que los contribuyentes gasten más, o que inviertan el dinero y así se impulse la economía y se generen más trabajos. Pero eso solo tiene sentido cuando los recortes se le dirigen al mayor número de personas. Al fin y al cabo, una familia de clase alta no va a comprar más televisores que 1,000 familias de clase media.
Por eso este año proponemos:
• Rebajarle los impuestos a las parejas casadas; • Que se puedan deducir de los impuestos federales los "sales taxes", o impuestos estatales y locales sobre la venta • Mantener recortes que benefician a los dueños de pequeños negocios
Además este pasado 15 de abril la Cámara de Representantes aprobó una ley que:
• Simplificará el código tributario
• Eliminará a los cobradores privados, los cuales de acuerdo al Washington Post le causan al gobierno federal una pérdida de $37 millones anuales • Protegerá a los consumidores del robo de identidad • Le quitará a varios contratistas en Iraq la habilidad de evitar impuestos federales escudándose tras compañías que abren en el extranjero
Es mucho más valioso para la economía del país que el Congreso Americano invierta su tiempo en estas reformas que en renovar prebendas tributarias para los más ricos, y que han causado un desastre fiscal a través de siete años.
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